Cuando te toma con cuidado por el cuello y la cintura
y empieza a sonreír a medida que se acerca
(lo que también te hace sonreír a ti)
y sientes esas cosquillas en tu estómago
(o las que los ricitos de su pelo te hacen sentir en la frente!)
y entonces te besa
y te olvidas del resto del mundo.





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