Hoy me apetece hablar de los momentos duros. Esos en los que te empeñas en estar solo, aunque sea cuando más necesites a los demás. De esos reveses que te da la vida y que no sabes cómo afrontar. Sorprenden, impresionan. Su dureza te estremece.
Acojonan.
Sin embargo,no me voy a poner a hablar de lo duro que es pasar baches o lo mucho que se sufre cuando sientes que tus pies no te permiten dar ni un paso más. No, no me apetece que haya ni un mínimo atisbo de pesimismo en este blog. Ya no más.
Voy a hablar de la sensación de tener unos amigos y una familia como la que tengo,y de la que probablemente pocos puedan presumir. De cómo hay personas capaces de aparcar su vida para arreglar la tuya. De cómo pueden coger tu pie izquierdo ( ese que no podías mover ), levantarlo, adelantarlo y depositarlo en el suelo unos centímetros más adelante... para luego hacer lo mismo con el derecho. Y así una y otra vez, no solo con un par de pasos.. sino que caminen por ti hasta que se aseguren de que puedes volver a andar por ti mismo.
Y aún así, no se separan de tí. Vigilan tu andar, por si acaso puedas volver a caer...
Lost but now I am found I can see but once I was blind I was so confused as a little child Triyng to take what I could get Scared that I couldn't find All those answers honeyno escuchar al médico porque tus amigas han decidido esperarte con la mayor de las risas,
una compañera de piso, más bien una hermana, que sacrifica su orden y día a día porque tú estés bien,
una madre que lo deja todo por ti,
un señor (o la perfección) que te consiente más que nadie
y un sinfín de detalles que hacen que no quiera dejar de llamarme estúpida por querer pasar sola por esto.
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