martes, 7 de septiembre de 2010

go ahead, ani brightside : )

Y bueno, ya no queda nada. En una simple semana estaré trasladando todas mis cosas (excepto mi piano, ya que cargarlo sería un problema bastante importante) a otra habitación, a otro edificio, a otra ciudad. En una simple semana, no tendré que bajar la rambla para volver a casa. No tendré que coger la 911 para quedar con mis amigos.

No obstante, y a pesar de la pena que estar lejos de mis seres queridos conlleva, aguardo dentro de mí mucha ilusión. Ilusión por hacer lo que me gusta, lo que desde que tengo memoria he deseado llevar a cabo. Y,aunque durante muchísimos años haya dicho :<< Sí, voy a estudiar arquitectura >> sin ningún temor, hoy suena más cerca que nunca. Y eso me asusta. Bueno no, bueno sí. ¡Qué sensación tan extraña!

En fin, como parece ser que al intentar hablar sobre mi futuro el diccionario interno de mi cerebro se ha reducido de un modo sorprendente ( ¡15 años estudiando en un colegio de pago para ahora no encontrar palabras que definan como me siento! ), recurriré a las de un grande, un ejemplo a seguir para mí y para todos aquellos que, como yo, comienzan ahora una nueva aventura. Sin más, aquí les dejo "Le Poème de l'Angle Droit", escrito por el arquitecto, pintor y diseñador Charles Édouard Jeanneret-Gris, más conocido como Le Corbusier. Espero que sus palabras sirvan a aquellos que ahora comienzan una nueva vida y les animen a vivir cada día con el mayor de los esfuerzos y a no conformarse con ser meros expectadores del paso del tiempo. Porque aunque digan que esta generación es un desastre, ¡podemos hacer grandes cosas!

Asentado en demasiadas causas mediatas
asentado junto a nuestras vidas
y los otros están allí
y por todas partes están los: «¡No!»
Y siempre más contra
que por
No condenar pues a aquél
que quiere asumir su parte en los
riesgos de la vida. Dejad
que se fusionen los metales
tolerad las alquimias que
por lo demás os dejan libres
de castigo
Es por la puerta de las
pupilas abiertas por donde las miradas
cruzadas han podido conducir al
acto fulminante de comunión:
«El ensanchamiento de los grandes
silencios»...
La mar vuelve a descender
a lo más bajo de la marea para
poder subir de nuevo a tiempo.
Un tiempo nuevo se ha abierto
una etapa un plazo un relevo
Así no nos quedaremos
sentados junto a nuestras vidas.


Charles Édouard Jeanneret-Gris

No hay comentarios:

Publicar un comentario